BARRIOS ALTOS NO OLVIDA; el arte nos lo recuerda

El día sábado 7 de noviembre, la plataforma JUBA (Juventud Barrioaltina), una agrupación que mediante la cultura Hip-Hop propone el cambio social, organizó una jornada cultural en la cuadra cinco del jirón Huanta, en Barrios Altos, para conmemorar los 24 años de la masacre que, cerca de ahí, perpetraron miembros del grupo paramilitar Colina durante la dictadura Fujimorista.

Javier Rios Rojas

Pegote del niño Javier Ríos Rojas, víctima mortal de la masacre de 1991. Foto: Piquete Fotográfico

Como recordamos, el día 3 de noviembre de 1991, seis miembros del grupo Colina ingresaron a una quinta ubicada en la cuadra ocho del Jirón Huanta y asesinaron a balazos a 15 personas, entre ellas a un niño de 8 años de nombre Javier Ríos Rojas. Como se sabe, Alberto Fujimori actualmente cumple condena por estos crímenes. Recordemos que durante su gobierno se aprobaron un conjunto de leyes que otorgaban a la policía y a grupos paramilitares la potestad de matar a cualquier persona sospechosa de terrorismo, y que cualquier operación de los grupos paramilitares era aprobada por el jefe de estado.

Conscientes de la importancia de recordar la historia en un contexto pre-electoral, y alarmados por la reciente instalación de un local partidario de Fuerza Popular (el partido de Keiko Fujimori) en la zona, JUBA estimó pertinente llevar a cabo esta jornada cultural, informativa y de memoria en su barrio.

“Se está perdiendo el sentido de memoria, de lo que hizo el Fujimorismo en la zona. Ante ese grado de olvido o desconocimiento de lo que fue el gobierno de Fujimori es que nos organizamos con la comunidad para organizar este evento”; declara Cépeda, miembro de JUBA.

El evento convocó a vecinos de la zona, tanto jóvenes, como adultos y niños; pero también asistieron miembros de otros grupos, colectivos y espacios barriales autónomos que han venido trabajando en conjunto y articulándose en actividades similares.

“La forma en la que buscamos traer a la memoria estos temas, o llevar mensajes e información consciente, es a través de las manifestaciones artísticas, como el teatro, la música, la pintura, los fanzines y los documentales”; prosigue Cépeda.

En el evento, en efecto, se proyectó el documental La Matanza de Barrios Altos, de Bruno de Olazábal, que justamente relata los pormenores de esta masacre y da cuenta del sufrimiento y las luchas por la justicia de los familiares de las víctimas. Después de ello, hubo una presentación a cargo de Mashara Teatro y el rapero Puzaq, quienes a través de las artes escénicas y la música hip-hop hicieron reflexionar a la audiencia sobre la violencia de estado y la importancia que tienen las organizaciones autónomas en los barrios. En el evento se llevó a cabo también una feria informativa, exposición de fotos, muralización y música en vivo a cargo de diversos grupos de Hip-hop, Punk, Trova, Fusión y Rock.

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“Para la realización de este evento, tuvimos el apoyo de la Coordinadora Nacional de Derecho Humanos (CNDDHH) y de la Coordinadora Contra la Impunidad (CCI). Quisimos llevar a familiares de las víctimas y a sobrevivientes de la masacre, pero al acercarnos no se mostraron dispuestos a colaborar, quizás por recelo o por temor a represalias de parte del Fujimorismo que, como sabemos, tiene una política de funcionamiento basada en el miedo y en la imposición”; cuenta Cépeda.  

JUBA surge de la necesidad de un espacio de organización en la zona a partir de las marchas por la derogatoria de la Ley Laboral Juvenil, hace menos de un año. La manera en que han venido trabajando es a través de jornadas de “Tomas de Plazas”, en las que se llevan a cabo intervenciones artísticas y talleres educativos, con y para la comunidad, con el objetivo de informar, autoeducarse y reconocerse. El objetivo de actividades como estas es poder no sólo traer a la memoria hechos que no deben ser olvidados, sino también generar fondos que permitan sostener los talleres y las jornadas informativas en los barrios.

Barrios Altos No Olvida from Mononegro Audiovisual on Vimeo.

El 3 de noviembre de 1991, agentes del Destacamento Especial de Inteligencia “Colina” irrumpieron en una pollada del Jirón Huanta N° 840 en Barrios Altos y asesinaron a 15 personas, entre ellas a Javier Ríos Rojas, un niño de 8 años y a su padre Manuel Isaías Ríos Pérez (33). Natividad Condorcahuana Chicaña, Felipe León León, Tomás Livias Ortega y Alfonso Rodas Alvítez, quedaron gravemente heridas y sobrevivieron al crimen.
Esa noche, los miembros del Destacamento Colina, armados con pistolas ametralladoras y los rostros cubiertos con pasamontañas, ingresaron con violencia. Con golpes, insultos y entre forcejeos, obligaron a los asistentes a tenderse boca abajo, e inmediatamente y sin discriminar, dispararon ráfagas hacia las cabezas y espaldas, y remataron a los moribundos con ‘tiros de gracia’. Las investigaciones policiales encontraron 152 casquillos de proyectil. Aquel día, asesinaron a Placentina Marcela Chumbipuma Aguirre, Luis Alberto Díaz Astovilca, Octavio Benigno Huamanyauri Nolazco, Luis Antonio León Borja, Filomeno León León, Máximo León León, Lucio Quispe Huanaco, Tito Ricardo Ramírez Alberto, Teobaldo Ríos Lira, Manuel Isaías Ríos Pérez, Javier Manuel Ríos Rojas, Alejandro Rosales Alejandro, Nelly María Rubina Arquiñigo, Odar Mender Sifuentes Nuñez y Benedicta Yanque Churo.
Años después, el 14 de marzo de 2001, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió sentencia donde señalaba que las “Leyes de Amnistía Nº 26479 y Nº 26492 no eran aplicables a casos de violación a los DDHH”. El caso Barrios Altos junto a otros casos fue reabierto y se inició un proceso penal contra 51 miembros del Destacamento Colina.
El 7 de abril de 2009, la Sala Penal Especial de la Corte Suprema presidida por el Dr. César San Martín sentenció a Alberto Fujimori a 25 AÑOS de prisión por la responsabilidad como autor mediato en la comisión de los delitos de HOMICIDIO CALIFICADO y ASESINATO; y que constituyen CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD.
El 04 de enero de 2010, la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema presidida por el juez supremo Duberlí Rodríguez y los magistrados Julio Biaggi, Gómez, Elvia Barrios, Roberto Barandiarán y José Neyra ratificaron la sentencia de 25 años de prisión a Fujimori.
Tras varios meses, el 1 de octubre de 2010, la Sala Penal Especial Anticorrupción –presidida por Inés Villa e integrada por Inés Tello e Hilda Piedra–, dictó sentencia condenatoria contra Vladimiro Montesinos Torres, Nicolás Hermosa Ríos, Juan Rivero Lazo, Julio Salazar Monroe y todos los oficiales y suboficiales integrantes del Destacamento Especial de Inteligencia “Colina”. Los primeros y los jefes operativos del destacamento fueron condenados a 25 años de prisión, la máxima que la ley penal permitía.

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