BALTIMORE ARDE: LA REVOLUCIÓN ES UN ASUNTO COMPLICADO

Artículo original: “Baltimore Burns: Revolution is a Messy Business” por Joshua Scott Hotchkin en www.copblock.org

Todo está permitido en la guerra y en el amor, y una revolución es ambas cosas.

La gente de Baltimore está en revuelta. Están en revuelta contra un sistema de brutalidad institucionalizada, que estadísticamente ataca a las personas por su raza y clase. Están en revuelta contra los criminales que asesinaron a sus hermanos y hermanas en las calles y contra los más grandes paradigmas económicos, políticos y sociales que lo hacen posible.

Si su revolución lleva a un cambio permanente, está por ser visto, pero la revolución es una acción, no una medida de éxito.

Todas las revoluciones están marcadas por violencia y destrucción. La Revolución Americana, de la que muchos patriotas de todas las tendencias políticas y aquellos que hablan de libertad frecuentemente se refieren, está marcada por un exceso de brutalidad, disturbios y daños. Los “Sons of Liberty” o Hijos de la Libertad, los favoritos de las discusiones revolucionarias, frecuentemente empleaban todos estos métodos.

Violencia y destrucción se volvieron herramientas de revuelta durante La Masacre de Boston, El Caso Gaspee, y el Boston Tea Party, todos son eventos seminales en el camino a la libertad Americana. Los fundamentos de nuestra forma de vivir estuvieron construidos sobre las mismas tácticas que criticamos en los que se rebelan en Baltimore.

Más a la izquierda, escuchamos criticas a la violencia y destrucción, y sus seguidores hablan de “protestas pacíficas”. Esto está siempre enlazado con la suposición irracional de que las protestas pacíficas son un método efectivo de cambio. Martin Luther King Jr. ayudó a organizar marchas pacíficas contra el racismo en el que millones de personas participaron. Y después de eso no hubo racismo, nunca más, ¿verdad? Las Marchas pacíficas son, en muchos casos, distracciones simbólicas que le permiten a la gente sentirse bien de participar en actividades que tienen muy poco efecto real. Al mismo tiempo son un lujo que no puede ser tomado por las personas que lidian con problemas inmediatos que requieren rápida y localizada respuesta, gente con pocos recursos que ha sido marginada por los sistemas contra los que se revelan.

“La Revuelta es el lenguaje de los que no tienen voz” – Martin Luther King

Muchos otros condenan la interrupción que estas actividades les causan a sus vidas diarias. Se ha cocinado una forma global de ver las cosas que les permite creer que la continuación del trabajo y el comercio son más importantes que una respuesta a la brutalidad, tiranía y la ignorancia.

Aquellos que piensan que pueden simplemente ignorar estos problemas son algunas de las mismas personas cuyas propiedades están siendo destruidas. Mientras que puedan no aliarse con la autoridad, o en contra de los que protestan, su propio silencio, apatía y adaptación al estatus quo han hecho posible un Estado Policial. Cuando ignoras la violencia policial sólo porque piensas que no te afecta, se crean las condiciones en las que tu propiedad peligra por las llamas de la revolución. “Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”.

Algunas veces son también comunes frases como “Ni si quiera están enfocándose en aquellos que representan el problema, Solo es violencia al azar, destrucción y robo”. La revolución no es racional. Es humana, Está incendiada por las pasiones de los impotentes. No es lógica ni estratégica. No es una respuesta directa a una fuerza única, sino una acción contra todas las fuerzas que se coluden para crear un paradigma que ha alzado la ira revolucionaria. Si bien el robo, vandalismo y la violencia son actos sin dirección, sí son respuestas directas a la opresión. Cuando las cadenas de la represión son roídas por el abuso de las instituciones que refuerzan esa misma represión, todos los actos considerados inapropiados por esas instituciones se vuelven actos revolucionarios. Todo está permitido en la guerra y en el amor, y una revolución es ambas cosas. Una revolución es una guerra contra la opresión, luchada por el amor de uno mismo y de otros seres humanos.

El moralizar y criticar actos específicos de revuelta son un lujo de los acomodados. Son una reacción inspirada por la ilusión de que la tiranía no les afectará. Sin embargo, mientras el estado policial acrecienta su violencia, la corrupción moral se extiende fuera de las líneas de raza y clase y nos amenaza a todos. La comodidad se ha vuelto un lujo que nadie se puede dar. Al sacarlos de su comodidad, los inmutables son forzados a enfrentar la realidad de la situación, incluso si fallan al interpretarla o entenderla. Incluso el desorden sin sentido en Baltimore es una bendición. Las llamas de la revolución, incluso cuando son contenidas, limpian el camino de un bosque de civilizaciones enfermas.

La violencia y destrucción se vuelven picos con los cuales el terreno, que es la sociedad, es removido y surcado para que las semillas del futuro puedan ser plantadas.

Un camino de miles de millas comienza con un solo paso. Y a veces ese paso es dado en zapatos robados, mientras se huye de las botas delincuenciales de los estados, en un escape salvaje a través del tumulto y desorden creado por la colisión de la apatía y la tiranía.

(Traducción: Niño Bomba)

Lee la segunda parte de este artículo aquí.

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foto: @byDVNLLN

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foto: @byDVNLLN

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Un comentario en “BALTIMORE ARDE: LA REVOLUCIÓN ES UN ASUNTO COMPLICADO

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